9 de Octubre: el día de los enamorados valencianos

Supongo que lo sabéis, pero por si acaso, lo vuelvo a decir SOY VALENCIANA.

Y es por eso que ayer celebramos el día de nuestra comunidad, un día en el que además también se celebra el día de los enamorados autóctono. Cosa que en mi casa siempre se ha celebrado, pues desde pequeña mi padre aparecía con una bandeja de mazapanes envuelto en el pañuelo que más le podía gustar a mi madre. Ella feliz por su pañuelo y mi padre y yo contentísimos por esa bandeja (somos fáciles de contentar).

De hecho ese era el único día de los enamorados que se celebraba siempre en casa… y por eso… le “recomendé” a mi cari seguir con esa tradición.

Aclararé que ahora me gusta mucho más el pañuelo que la bandejita… pero ¡TODO CUENTA!

Solo me falta contar la leyenda de dicha tradición…

La historia explica como Jaume I y su mujer, Violant d´Hongria (en su entrada triunfal a la ciudad una vez derrotados los musulmanes, justo el 9 de octubre de 1238) fueron obsequiados por sus habitantes con frutas y verduras de la huerta envueltas dentro de pañuelos de seda.

A partir de 1331 se empezó a conmemorar en esta fecha (9 de octubre) la fundación del Reino de València, i más adelante se popularizó el lanzamiento desde los edificios de la ciudad unos coetes especiales llamados “piuletes i tronadors”, así pasó a ser un día sonado donde todos los placeres se dejaban ir .

Pero con la llegada al poder de Felipe V, se nos quitaron todos los privilegios y leyes, con la conocida “abolició dels furs” y con ello, todas los festejos del 9 de octubre quedaron prohibidos.

Fue entonces cuando el gremio de pasteleros y confiteros se inventó una manera de seguir celebrando esta fiesta, pues ese día era el día su patrón San Donís (Dionisio).

Y así, surgió lo que aquí llamamos “la mocadorà”, postres dulces hechos de mazapan que imitaban la forma de “les piuletes i els tronadors” así como de las frutas y verduras típicas de la huerta valenciana.

Hasta llegar a nuestros días, cuando cada 9 de Octubre, enamorados y enamoradas disfrutan de su día, en el que la tradición dice, que es el hombre el que le regala el tan deseado pañuelo con la bandeja de dulces. Pero como todo en esta vida, es una costumbre que podemos adaptar a nuestro entorno y practicar con la familia, con amigos… en fin con todas las personas a las que queremos. Y sacar después de la comida de ese día la bandeja acompañada siempre de una mistela o un vinito dulce.

Espero que os haya gustado saber un poco más de nuestras tradiciones, sin más me despido de vosotros no sin decir, que este texto lo he sacado de una amiga que ayer muy gustosa lo compartió con nosotros en el facebook… no se si me leerá pero, ¡muchas gracias Marta!

Un besazo!

9 d'octubre

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