Grandes cambios después del parto, vol I: “los cambios en tu cuerpo”

Después de 40 semanas aproximadamente esperando, estaba claro que el fin no era el parto, todo lo contrario, lo que marca es el principio.

Como mamá, puede que no tengas ninguna sensación, creo que no es imprescindible sentir ese gran apego por la criatura que acabas de conocer ni sentirte, de repente, como una gran madraza. Eso ocurre, pero no siempre, y no debe preocuparte, el sentimiento maternal tarde o temprano hará su aparición y será maravilloso.

Como persona, piensa que el parto te ha sucedido a ti, así que lo del puerperio también te va a pasar a ti.

Como cada parto, cada recuperación es distinta, supongo, lo que os puedo contar es que el cuerpo vuelve en unos 40 días al estado anterior al embarazo, por lo que tenemos unos días (entre 2 y 6 semanas) unas hemorragias bastante abundantes, (loquios) que no es más que sangre, moco y tejidos del útero.

Al principio es como tener la regla, con algunos coágulos, yo me maravillé al verlos pues me parecieron ¡enormes!. Después cambia a un color rosado o marrón y termina como una sustancia blanca o amarillenta.

Mi consejo es que lleves siempre compresas especiales para después del parto, pues son mas gruesas y amortiguan los movimientos que puedas hacer, cosa que te vendrá bien, pues seguro que si el parto ha sido vaginal lo necesitarás.

Además puedes tener “Dolores postparto” o entuertos, que suelen ocurrir días después de haber dado a luz, si te han puesto la epidural, igual aparecen más tarde pues sus efectos pueden amortiguarlos.

Y pueden ser más comunes durante el momento de amamantamiento, pues la succión del niño hace que  segreguemos oxitocina lo que hace que la contracción del útero sea más rápida,y eso puede resultar molesto.

Pero no os preocupéis, si sentís que el dolor es insoportable, las enfermeras tienen paracetamol y nolotil para aburrir y hacer que no sientas esos dolores tan fuertes.

También pueden aparecer las Hemorroides y el estreñimiento.

El parto puede producirte hemorroides, es decir, varices en la región del ano. Intenta no frotarte mucho al limpiarte aunque estés estreñida, pues las hemorroides empeorarán, si tienes problemas con ellas lo mejor es ponerse cubitos de hielo para desinflamar.

También necesitarás una dieta alta en fibra y poder evitar así el estreñimiento.

Por último, puede que sientas algún grado de incomodidad en la zona perineal, como dicen los médicos, después de un parto vaginal. Que puede oscilar entre lo leve y lo insoportable, así que puede que necesites tomar algún analgésico.

Y si has tenido desgarros o te han hecho una episiotomía, en el hospital te indicarán como debes cuidarte la zona de puntos para que cicatrice bien, así como revisártelo con regularidad por si se infectara, pero vamos que lo único que has de hacer es limpiar la zona con agua y jabón y mantenerla lo más limpia posible.

He de decir, que aunque tu cuerpo realmente esté hecho un verdadero asco, tu cabeza está más en el tema del cuidado del bebé y claro la atención de las visitas, así como la formación de ese nuevo núcleo que ahora se llamará “familia”.

Por ese motivo, y porque el tema lo merece he dividido los cambios en 3 volúmenes.

¡hasta la próxima entrada!

Después de 17 horas de parto

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fecha improbable de parto…

Creo que ya he agotado todo lo que me fue sucediendo durante el embarazo, por eso pienso que ha llegado el momento de que os cuente como fue el final.

Para empezar he de decir que cosas técnicas no voy a contar muchas, que cada parto es un mundo y que cada una cuenta las cosas como le van, pero seguramente a quien me lea le va a servir más bien de poco.

Para las partes técnicas recomiendo la lectura de cualquier libro especialista en el tema o pinchar aquí en el siguiente enlace y nuestra amiga la wikipedia os contará las cosas más técnicas (http://es.wikipedia.org/wiki/Parto)-

Ahora ya, empezaré con mi propia experiencia…

En la primera visita que tuve con la matrona, cuando me preguntó la fecha de mi última regla, y con (lo que yo pensaba que era un circulito mágico) me predijo la fecha del parto, ella lo llamó “fecha probable de parto” y era justo el día que cumpliría 40 semanas.

El 19 de junio de 2012, me dijo. Lo que no me contó es que solo un 5% de bebés nacen ese día, de hecho yo creo que ese 5% han de ser niños perfeccionistas o algo, porque lo normal es, o que se retrase o que se adelante, ¡que no hay que ser pedante o tan obediente y nacer ese día! De todas maneras, lo que todas queremos es que si el bebé es de grandes dimensiones se adelante un poquito, y sino puestos a pedir, que se nos retrase lo máximo, pues según todos los estudios los bebés nacen más sonrosados y dicen que hasta espabilados, ya que donde mejor están, si todo va bien, es en nuestra barriga.

En mi caso y sabiendo que nacería probablemente a mediados de junio, fui a la obstetra y me dijo “la niña está encajada (osea que se había dado la vuelta y estaba colocada para su salida a escena) según las medidas, viene grande y su peso estimado es de 3,700kg”.

Que fuera grande era normal, puesto que ni su papá ni yo somos pequeños, pero al estar encajada y con esa información pensé, “igual se adelanta”. Se lo dijimos a nuestros amigos y familia, y empezaron las apuestas.

Todo esto, el calor que empezó a hacer (pues en valencia normalmente el verano es caluroso, pero para mi que este año se adelantaron las altas temperaturas) mi estado de gestación avanzadísimo, que aún te hace tener mucho más calor que el real, las ganas de ver a la niña y tenerla en mis brazos, y que poner un pie en el suelo hacía que se me hincharan los tobillos con muchísima facilidad (la retención de liquídos) me hizo desear que la niña no tardara demasiado, es más ¡si se adelantaba mejor!.

Durante estas semanas (estoy hablando del periodo comprendido entre la semana 38 y la 42) cogí la baja, pues todo el cuerpo me dolía y empezaron también unas contracciones, que no son las del parto, que dicen que no duelen, pero en eso puedo discrepar, y que sólo hacen que prepararnos para el día D, son las contracciones de Braxton Hicks.

Así que con mucha menos energía de la que había disfrutado en el segundo trimestre del embarazo y con muchas preocupaciones, sobre todo porque por mucho que preguntara como sería el proceso no lo había vivido nunca, y eso me daba miedo, y otras preocupaciones, ya relacionadas con el momento que se produciría después, me dediqué a esperar… y a esperar… y a esperar…

Pues como habréis adivinado no solo no nació el día de la fecha improbable del parto, ni se adelantó, sino que se quedó unas cuantas semanas más (hasta la 42).

A partir del día 19 de junio, cuando ya estás de 40 semanas tienes citas con el hospital de día para ver si tienes contracciones y como está el líquido de la placenta y tu bebé. Pues si el proceso de parto no comienza, pero el bebé corre algún peligro, te provocan el parto y punto. Pero si todo va bien y no hay movimientos (como fue mi caso) llega un día en el que te dicen que acudas al hospital y como mucho en dos días tienes a tu bebé en tus brazos. 290 días de embarazo para ser exactos o 42 semanas.

Y así nos encaminamos al hospital un jueves 28 de junio con nuestra mochila para estar en el paritorio (ver la anterior entrada) y la maleta para la estancia en el hospital, que se quedaría en el maletero hasta que nos subieran a la habitación.

Como anécdota os contaré, que mi coche, precioso y con 2 añitos de edad, a la salida del pueblo dirección “Hospital la Fe” se quedó sin batería y se bloqueó totalmente, así que llamamos a la policía local y muy amablemente se hicieron cargo del coche, que venía la grúa a por él, y mi padre nos llevó hasta el coche de Moisés y con él, ya por fin, llegamos al hospital.

Allí me exploraron, me colocaron una vía, vieron que “estaba muy verde” vamos que aún estaba todo el cuello del útero y nada de dilatación, y me ingresaron en la sala de dilatación.

En esa sala me pusieron una especie de tampón pequeño de progesterona (hormona necesaria para empezar la dilatación) me enchufaron los monitores, y me dijeron: “paciencia, hoy no creemos que pase nada, así que si necesitas algo, avisa”

Y así fue, pasamos el día leyendo, hablando, jugando a las cartas y del momento del parto ¡nada! Así que me dieron una habitación para cenar, intentar dormir y a la mañana siguiente ya me bajarían al paritorio para que si o si, ese día naciera nuestra pequeña.

La bajada al paritorio fue el día 29 de junio a las 8:00h, con la suerte que de matrona me pudo atender la madre de una compañera del cole y vecina de mi iaia de toda la vida, así que estuvimos mejor que quisimos.

Nada más bajarme empezaron a rellenar papeles, para la niña y para empezar lo que se llama “plan del parto”, donde contemplan cosas como, si quieres una lavativa o si querrás la epidural cuando sea el momento propicio para administrarla.

A mi la matrona me dijo que no me lo pensara, que el parto iba a ser lento y si decía que no a la epidura,l seguro, sufriría mucho y no era necesario, yo de todas maneras tenía claro que la epidural la iba a querer, pues el dolor no es algo que lleve bien.

Así que oxitocina a tope (la hormona que provoca las contracciones) muchas horas, 17, y después de un día muy duro con dolor, que se fue después de la epidural. A las 00:45h del dia 30 de junio, por fin, ¡tuve a mi pequeña encima de mi!.

Como fue un parto instrumentalizado (usaron las palas para abrir más y que saliera la niña) en el momento de la expulsión estuve sola en el paritorio con unos cuantos médicos, pediatras y otra gente con batas que entró para ayudar.

Pero Moisés se tuvo que salir y entró enseguida para conocer a nuestra pequeña.

Por mi parte hoy lo pienso y solo puedo recordar esa gran sensación de tener a mi niña conmigo, era la cosa más bonita que había visto jamás, y sentí la mayor emoción de mi vida. Sensación que volví a sentir minutos después, cuando por fin la pudo coger su papá.

Y es que a partir de ese momento comenzaría a ser lo que dice el título de este blog, una MADRE NOVATA, con muchas cosas que aprender y vivir.

Ultimando los detalles

Entre arreglar la habitación para el bebé, ir adquiriendo ropa (sin volverse muy loca que el embarazo es algo transitorio) y pensar en las cosas que nos deberíamos llevar al hospital, tanto para nosotras como para el bebé y bueno, para nuestra pareja, si realmente no queremos que tenga que salir mucho del hospital.

Y aunque, parezca mentira, nos plantamos en las semanas en las que el parto empieza a ser más que probable, ya que tanto se puede adelantar como retrasar. Vamos que todas tenemos la “fecha probable de parto” pero no esperéis que el bebé nazca ese día, pues solo lo hacen un 5% de los bebes y yo creo que por equivocación.

Lo normal es que el parto se produzca entre la semana 37 a la 42 cumplidas (si no se da un parto prematuro), así que por lo general y para que no te pille desprevenida yo te recomiendo que sobre la semana 35 tengas a punto la maleta para ir al hospital.

Las cosas que has de llevar cambian en función de si el hospital es de gestión pública o privada. En mi caso, nunca tuve dudas, a la pública, que, mientras siga existiendo en este país podemos decir muy alto que es la sanidad más completa con mejores profesionales, en la que (hablo por mi experiencia) ni a ti ni a tu bebé os va a faltar de nada.

Así que si optáis por la pública cosas como un camisón viejo para el momento del parto, pijamas para ti y tu bebé o pañales y compresas de maternidad durante tu estancia allí no te van a hacer falta, pues el hospital te lo proporcionará.

Ahora os contaré como me organicé yo, espero que os sirva y si veis que me dejé algo, por lo que pueda pasar, ¡completármelo!

Yo hice 2 bolsas.

La primera era una bolsa ligera pues cuando te ingresan bien sea porque el proceso del parto ha empezado, o como en mi caso, para inducírmelo, no sabes cuanto tiempo va a durar y puede que estés unas cuantas horas en la fase de borrado y dilatación, y lo primero que hacen al ingresarte es quitarte la ropa que llevas de calle y ponerte un camisón (en el caso de la privada te pones el camisón que llevas en tu bolsa) y a partir de ese momento tu acompañante arrastrará la bolsa allá por donde os vayan llevando, por ese motivo en esa bolsa llevaba:

  • una revista para mi y otra para mi pareja (que fue la persona que elegí como acompañante)
  • una baraja de cartas
  • una pequeña bolsa de aseo con toallitas, cepillo de dientes y pasta y un vaporizador con agua para refrescarme
  • mucho espacio libre para la ropa que me quité.

Esa fue la bolsa que gasté desde el momento que ingresé y empecé a dilatar hasta que me subieron a la habitación después del parto.

La otra bolsa si que era la que comúnmente llamamos “maleta para el hospital”, hay que pensar que si es un parto normal en 2 días estaremos fuera y si es cesárea en 3 o 4. Así que en esa maleta fue donde preparé las cosas para todos hasta el momento de salir del hospital:

Cosas que puse para mi:

  • Zapatillas para moverme por la habitación
  • 2-3 sujetadores de lactancia
  • Braguitas viejas y anchas
  • Compresas post-parto (para el momento de la salida, pues cuando te dan el alta puedes necesitar llevar encima)
  •  Discos de lactancia
  • Crema para los pezones (después de padecer de grietas recomiendo mucho “purelan” de medela)
  • Ropa para volver a casa.

Cosas que puse para mi pareja:

  • Cepillo de dientes y otras cosas de aseo, como gomina o las gafas y el bote para las lentillas.
  • ropa interior para 3 días
  • 3 camisetas de algodón
  • Un conjunto de ropa deportiva
  • Zapatillas para moverse por la habitación

Cosas para el bebé:

  • Arrullo
  • Un par de pañales, por si a la salida nos hubieran hecho falta
  • Toallitas
  • 2 monitos
  • 2 conjuntos para salir del hospital (uno era por si acaso le hubiera pasado algo a la primera opción)

Otras cosas:

  • cargador del móvil
  • cámara de fotos
  • Cartilla del embarazo, cosa muy importante, pues sin ella no te van a poder atender en el hospital, ya que ahí llevamos el seguimiento de todo el embarazo y dentro grapados los resultados de los últimos análisis, imprescindibles si te han de poner la epidural.

Tengo que decir que el momento de mi parto fue en verano, por lo que en una maleta pequeña (con ruedas, eso sí) lo pude meter todo, la verdad es que supongo que en invierno cambiará un poco más pero solo porque la ropa abulta más.

Una vez hecha la maleta, nosotros siempre la tuvimos en la puerta de casa y mientras esperábamos (cosa que hicimos bastante pues en la semana 42 mi pequeña seguía muy bien en la barriga y no tenía muchas ganas de salir) me dediqué a hacer los ejercicios de preparación al parto, los que sirven para facilitar la circulación y los respiratorios. A comer chocolate y a caminar muchísimo, para ver si así ayudaba un poco a que empezara el parto.

Pero como ya he dicho, en mi caso fue otra historia que contaré en otra entrada 😉